Resultados 1 al 3 de 3

Tema: El Instituto “REX”, Cuna de Profesionales - VERSIÓN COMPLETA

  1. #1
    Fecha de ingreso
    24 jul, 08
    Ubicación
    Temperley, Provincia de Buenos Aires
    Mensajes
    590
    Downloads
    12
    Uploads
    0

    El Instituto “REX”, Cuna de Profesionales - VERSIÓN COMPLETA

    El Instituto “REX”, Cuna de Profesionales

    La entrada al edificio era majestuosa, había una interminable escalera de mármol blanco.
    Los pacientes siempre subían y bajaban con dificultad, por sus nanas y porque era larga y empinada.
    La escalera desembocaba en una salita de espera con una ventana que tenía vidrios de colores y una puerta metálica que daba al patio.

    Ya habían desaparecido los inquilinos, mis abuelos, mis bisabuelos, Don José, el perro de Don José, la familia Brienza, Alexis y su familia, todos los que alguna vez ocuparon las piezas.
    Las piezas se habían transformado milagrosamente en aulas.

    El director responsable del Instituto REX era Pancho Massa, el pedicuro que alquiló el conventillo y vio la veta de transformarlo en algo más redituable.
    Puso un cartel en la puerta que parecía el de la Universidad de Salamanca, uno no podía dejar de mirar esos laureles, el escudo el piecito alado, la gran corona le daba un aire de realeza.
    Al entrar nomás se oía música eclesiástica de fondo, esto le daba una atmósfera de Divinidad al ambiente del Instituto REX, Cuna de Profesionales.

    Pancho Massa se hacía llamar “Doctor” Massa. Nadie sabía qué especialidad tenía el Doctor Massa. En esa época se le creía cualquier cosa a cualquiera.

    Era doctor y listo.

    Resulta que el Doctor Massa era Doctor de verdad.

    Había sido cura y era poseía un Doctorado en Derecho Canónigo, tenía el diploma detrás de la puerta de su recinto privado en el entrepiso desde donde brotaba la música sacra.

    Gordito, estatura mediana, medio pelado, anteojos caídos, frente arrugada como tratando de explicar o entender algo difícil, resoplaba de vez en cuando, tenía como una tosecita nerviosa, fumaba en pipa.

    Hablaba con un acento bastante curioso, sonaba a extranjero, medio italiano, medio español, medio catalán, era porque había vivido en Europa durante su juventud y le había quedado esa forma de hablar tan particular. Eso colaboraba para que todos le creyeran lo que decía. Era un poco como los pastores brasileros que tienen ese acento que en cerebros simples debe producir un impacto mayor que si les hablaran con acento argentino.

    Es como si hablara Dios a través de ellos.



    Bueh, El Doctor Massa no era Dios, pero….él se la creía. Había un no sé qué que atraía a la gente como moscas. Siempre lo seguían dos o tres acólitos para alcanzarle cosas, punteros, tizas, escalpelos y cualquier cosa que necesitara para salvar al mundo.

    Pancho vestía unos pantalones blanquísimos, un guardapolvo arremangado que dejaba ver unos antebrazos peludísimos, como los que tienen algunos dentistas.

    Tenía un pulgar medio retorcido para un costado, no podía agarrar la lapicera en forma normal, se había cortado unos ligamentos abriendo una latita de patefuá. En realidad era un negado para las cosas manuales, y claro, había sido cura, de modo que no sabía hacer nada.

    El perfil de los alumnos era muy variado. Todos tenían un trasfondo dudoso y niveles de sapiencia bastante inciertos. Eran personas que querían aprender un oficio para progresar en la vida. Aunque parezca mentira, en los 50’s y los 60’s la gente creía eso. Le ponían todo su empeño a la nueva oportunidad, gastaban lo poco que les sobraba para mejorar. Había empleados de correo, domésticas, obreros, oficinistas, empleados del ferrocarril, empleados de comercio y todo tipo de gente humilde con aspiraciones.

    No existían los Planes Trabajar.

    Al poco tiempo de empezar a enseñar Pedicuría, el Instituto REX amplió sus horizontes y trajo instructores de muchas otras carreras similares.
    Básicamente era un Instituto de Capacitación Podológica, se agregaron Belleza y cosmetología, uñas esculpidas (gel y acrílicas), manicuría, depilación definitiva, masoterapia, masajes, maquillaje profesional, cosmiatría, yoga, shiatsu, estética corporal, modelación corporal, masajes con piedras calientes, tarot, masajes con cañas, drenaje linfático manual, peluquería, extensión de pestañas y cualquier cosa que unos quisiera alargarse.

    Los Cursos de Capacitación Profesional eran personalizados, (personalizado porque los daba una persona), de sólo 4 meses de duración, aseguraban una rápida salida laboral, con 1 clase semanal de 2 1/2 horas, con prácticas intensivas, apuntes, diploma y carnet profesional habilitante.

    Había horarios de mañana, de tarde y de noche.

    Nadie podía escaparse.

    Si sacamos la cuenta….. 2 y ½ horas x 4 semanas x 4 meses= 40 horas.

    En cuarenta horas de clase, todo engendro mutante podía graduarse en el prestigioso Instituto “REX”, Cuna de Profesionales, y salir disparado hacia la vida para poder atrapar incautos, para teñirlos, cortarles pedazos, pelarlos, estirarlos, torcerlos o enderezarlos, según el caso.

    Una escuela de médicos brujos del Amazonas era menos peligrosa que esta usina de egresados del terror.
    En cada aula había, según la especialidad que se enseñara, diferentes muebles e instrumentos de tortura.

    Había:
    Pizarrones
    bancos largos
    Banquitos de caño con asiento de madera.
    Sillones especiales
    Camillas
    Sillones peluquería
    Secadores gigantes
    Tornos
    Lámparas de sol
    Gabinetes
    Toallas
    Tornos
    Vendas elásticas
    Biombos
    Más toallas
    Tachos con gasas
    Tachos de desperdicios y residuos patológicos con gasas usadas
    Rollos de cinta adhesiva
    Frascos de desinfectantes varios, Espadol, alcohol
    Cajitas metálicas con agujas, bisturíes, alicates, pinzas, cera, papas.
    Latas con algodones y tijeras.
    Pedígrafos, pedigrafías, para plantillas, para enderezar la columna, para estilizar el andar, enderezarles la vida a los confiados que creían estar en presencia de los Hermes o Esculapio, Dioses de la Medicina.

    Hasta había una maquinaria para reducir la panza, como una amoladora con cinturón que te sacudía el Ecuador.

    Había otros olores mezclados con aromas a shampoo, crema desenredante, tinturas, había olor a tiza, a lápiz y goma de borrar como en el cole.

    En una de las habitaciones donde se cambiaban los “practicantes” y los instructores, estaba el Sector de Merienda. La mezcla de olores era extravagante. Había un hornito eléctrico y una de esas hornallas con resistencia para recalentar lo que quisieran, medialunas rellenas, panchos, galletitas, calditos, mate cocido, café, mate, a veces un cachuepán tostado nomás, o facturas compradas más baratas porque el precio bajaba después de las seis de la tarde, algún descolgado siempre recalentaba un filet de merluza y todo quedaba con olor a comedero de puerto.

    Se cambiaban la ropa de calle y se vestían con sus guardapolvos inmaculados. Inmediatamente sufrían un cambio de personalidad. Se ponían un poco de colonia Sajors o Fulton en el cuello y en el pelo. Olvidaban el cansancio que sufrían después de una larga jornada laboral. Era como si se hubieran tomado tres o cuatro litros de algún inexistente energizante en lata de los modernos.

    Su columna vertebral se enderezaba más de lo normal, su postura era la de un modelo griego, el pelo le brillaba más que nunca, sus ojos se entrecerraban y trataban de lograr ese entrecejo fruncido que caracterizaba al ídolo del Instituto REX, el Doctor Massa.

    Salían diciendo: -“ Uhummm, uhummm, uhummm….como pensando con intensidad, concentrados en su nuevo papel de salvadores de la humanidad y terminator de los callos plantares presentes.
    Las inocentes víctimas no sabían que estaban practicando con sus extremidades el arte de la podología extrema. Por respeto e inocencia les daban el título de “DOCTOR”.

    Qué bien sonaba eso!

    DOCTOR Sánchez, DOCTOR Polotti, DOCTOR Scapalapietra!!!

    En esa habitación transmutadora entraba un Sánchez, un Polotti, un Scapalapietra común y corriente y salía un superhumano capaz de todo. Todos se transmutaban en SUPERMAN.

    Volvamos a las instalaciones de la Cuna de Profesionales. El baño, era un capítulo aparte. Ya en la época que el conventillo era un conventillo había algunos problemas de vez en cuando. En ese momento nunca pasaron de 10 personas las que lo usaban, excepto en la época del ruso Alexis que de golpe y porrazo pasaron a ser un montón más.
    Ahora el baño era usado por los instructores, los alumnos y las víctimas con quienes practicaban sus dones curativos. Estaba siempre ocupado, la puerta estaba siempre cerrada, o porque había alguien adentro o porque recién había salido algún descompuesto y no era saludable abrirla. Había una señora que lo limpiaba todo el tiempo, misión imposible.

    -“Un minutito ya salgo”, mentían y seguían entrando uno tras otro. La mujer se pasaba el día con el trapo de piso y la lavandina en la mano sentada en un banquito sin poder limpiar nada.

    Los que venían a tratarse sufrían de casos postergados y casi terminales de onicocriptosis o la vulgar uña encarnada, uñas purulentas, pie plano, pie cavo y papilomas varios.

    Todos estos desórdenes plantares venían acompañados en la mayoría de los casos de un insoportable olor a pata, en las medias y en el calzado. Salsa a los 4 quesos, Provolone, queso azul, Camembert y queso de cabra, todo junto con rulos de roña calentita entre los dedos del pie.

    Había un tratamiento para hongos de los pies, se lavaban los pies, se desinfectaban se metían dentro de una bolsa de plástico con vinagre blanco, y santo remedio.
    Se iban con olor a pickles y a queso, eran como una picada itinerante.

    Algunos ejemplares lucían pies gordos no cabían en los zapatos, se le juntaba la carne en la parte superior, parecía que iban a reventar. En realidad, algunos ya habían perdido la batalla. Estos zapatitos esforzados suelen verse en bautismos y casamientos, sus portadores no acostumbran usar otra cosa que no sea chinelas abiertas.

    Algunas de las víctimas venían con sandalias que tampoco lograban contener su carga, los quintos dedos o digitus quintus, escapaban por las rendijas de los costados y se amilanesaban con la basura de la calle.

    Otros zapatos tenían sus tacos vencidos para atrás, eran como una “v” invertida que iban besando la vereda, recuperaban su posición cuando el dueño levantaba sus patitas y daba el paso palante, algunos hacían un “ñikkki , ñikkki, ñikkki al subir y bajar los escalones de la inmaculada escalera de acceso.

    Ampollas reventadas, que habían dejado su preciado contenido en la media y en el zapato. No sabían si tratar de curar o am****rle el miembro directamente.

    A veces se veían talones, resecos, con rajaduras y con callosidades blindadas que permitían caminar sobre las brasas todo el invierno sin ninguna consecuencia.

    Eran como patas de animal, no sabían si quitarle los callos o ponerles una herradura.

    En ocasiones, cuando accidentalmente se corría algún biombo, se veían y oían tanto rollizas como magras víctimas en paños menores que dejaban escapar sus ayes de dolor tras haberles arrancado ramilletes de arbustos pilíferos de sus partes más privadas.
    Un verdadero asco!

    Todo se soportaba en aras de la ciencia.

    Había diferentes colas de mártires para tratarse en diferentes especialidades que ofrecía el Instituto REX, se sentaban en la escalera y esperaban pacientemente.

    En el área de PEINADOS había señoras que se hacían lavar y cortar el pelo, también se lo teñían de colores de pelo que no existen en la naturaleza, eran más bien color de bombachas de una murga brasilera.
    Algunos jóvenes pirinchosos desprolijos venían para plancharse el pelo.

    Había hombres mayores extraños con peinados a la gomina más extraños todavía para disimular calvicie. Ellos sabían que solamente en el Instituto REX podían cortarle el pelo y rearmarle el bicho canasto que traían armado.

    Había señoras mayores que venían a hacerle aun service a sus viejas pelucas de Kanekalón, había que lavarlas, secarlas, peinarlas y volver a ponerlas en su lugar, Parecían gatos muertos secándose lentamente en esos aparatos gigantes mientras las dueñas de los gatos hacían como que leían una ajada revista vieja con cuatro pelos locos que le caían a los costados. Ya eran tan viejas, las revistas digo, que algunas podrían haberse considerado incunables.

    El Doctor Massa siempre repetía en sus disertaciones sobre podología, su especialidad, que existía una relación directa entre el calzado y la reducción de la tasa de natalidad en el mundo occidental.

    Todos quedaban boquiabiertos frente a semejante afirmación. Le gustaba despertar inquietud entre sus oyentes que le creían todo lo que decía. Era como un semidiós encarnado, valga la expresión.

    Entonces pasaba a explicar su curiosa teoría, Pancho sostenía que los tacos altos en los zapatos de dama terminan deformando el pie. Los dedos se veían empujados hacia abajo y adelante, se aplastaban dentro de ese triángulo pequeñísimo en que no cabrían cómodos ni picados en una procesadora.

    -“Ese proceso inevitablemente causaba halux valgus o juanete, dedo martillo, deformidades de columna, lordosis y xifosis, y finalmente fuertes dolores de cabeza”, explicaba…

    -“Y…..todos sabemos que el dolor de cabeza es una de las típicas razones para que las damas se excusen frente a sus deberes maritales”, mientras guiñaba un ojo cómplice.

    Continuará????

  2. #2
    Fecha de ingreso
    16 feb, 07
    Ubicación
    San Luis Capital, desde hace 13 años.
    Mensajes
    1,467
    Downloads
    1
    Uploads
    0
    Hasta había una maquinaria para reducir la panza, como una amoladora con cinturón que te sacudía el Ecuador.
    GENIAL !!!
    Me hiciste reir como loco.
    Ricardo

  3. #3
    Fecha de ingreso
    24 jul, 08
    Ubicación
    Temperley, Provincia de Buenos Aires
    Mensajes
    590
    Downloads
    12
    Uploads
    0
    Hola RIcardo

    Mi descripción intenta producir una sonrisa.....pero....es verdad, había una maquinola que se arrogaba la función imposible de reducir la zapán con ese método.

    Era una de las precursoras de tantas otras porquerías que se venden actualmente.

    No nos engañemos ....era una amoladora ....o una pulidora de banco o de pie.....

    A lo mejor alguna de esas máquinas está en el taller de algún compañero del foro.

    Algún compañero que tiene una suegra panzona a quién la máquina decepcionó totalmente.

    Ese compañero, tal vez, está pagando la cuota de alguna otra maquinola para eliminar grasitudes ecuatoriales de su esposa que no pudo esquivar el gen de la pansez extrema..

    Abrazo a la panza

    Dick KELLER


    Cita Iniciado por Ricardo Landoni Ver mensaje
    Hasta había una maquinaria para reducir la panza, como una amoladora con cinturón que te sacudía el Ecuador.
    GENIAL !!!
    Me hiciste reir como loco.
    Ricardo
    Última edición por Dick KELLER; 14/07/2012 a las 10:52

Temas similares

  1. Respuestas: 3
    Último mensaje: 13/07/2012, 10:47
  2. Respuestas: 0
    Último mensaje: 12/07/2012, 18:37
  3. El Instituto REX - Cuna de Profesionales
    Por Dick KELLER en el foro Bar
    Respuestas: 0
    Último mensaje: 12/07/2012, 13:45
  4. Pedido a los profesionales
    Por ingallpeter en el foro Bar
    Respuestas: 10
    Último mensaje: 11/03/2012, 21:09
  5. para los profesionales
    Por Hernan de la Cruz en el foro Equipamiento del Taller - Workshop equipment
    Respuestas: 3
    Último mensaje: 20/06/2009, 23:34

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •