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Originalmente publicado por c2mi Ver post
Código PHP:Un Cuento de Herreros. Por Miguel Gugliotta. Hace mucho tiempo allá por 1960, en el patio de una casa en la que todavía se usaba escuchar a los mayores, de sobremesa después de la cena, contar historias de glorias pasadas. Es que con detenimiento escuche las historias de forja de mi padre que se jactaba de haber sido el mejor ayudante que su maestro había tenido. Recuerdo como nos conto a mis hermanos y a mi el dialecto del maestro forjador con su ayudante, dialecto en el que no se esgrimen palabras sino golpes de martillo. Dos golpes seguidos significaba ayudante aquí, y el ayudante tenia que estar presto a golpear el hierro candente como y cuando el maestro se lo indicara. Indicación que no se hacia esperar, ya que se repetía nuevamente, con el ayudante presto. Dos golpes sobre el yunque y otro en el lugar donde quería el impacto, de la maza de doce Kg. del ayudante, que esta ves le estaba diciendo, un golpe aquí, y que según el sonido del martillo del maestro, sabia la intensidad del golpe, y entraban en una seguidilla de golpes y contragolpes, ambos concentrándose, el maestro en su maestría el ayudante en su habilidad de seguir al maestro, en una armonía totalmente espontánea. Yo podía imaginar el ruido de los martillos y soñaba con poder estar en el lugar de mi viejo, pero nos hicimos grandes, paso el tiempo y aunque tenia fresco en la memoria los cuentos de herrería de mi viejo no pude cumplir el sueño de ser el ayudante que acudía al primer par de golpes en el yunque de un maestro herrero. Pasaron mas de cuarenta años y una tarde forjando solo se asoma mi viejo al taller había venido de visita, le dije ya termino, me contestó con un ademán como diciendo seguí no mas tranquilo, de repente por primera vez mi padre me veía forjar, había pasado mucho tiempo auque no sacaba la vista del yunque como recordando aquellos cuentos de herrería, llego el momento de volver al fuego el hierro, por un momento no hablábamos, los dos mirábamos el fuego, los dos sabíamos cual era la temperatura justa, él lo había aprendido de su maestro yo lo había aprendido de sus cuentos, tome el hierro con la izquierda lo llevé al yunque y sin pensarlo por esas cosas de la vida repiqué dos golpes en el yunque a lo que mi viejo respondió presto tomando la maza grande y colocándose en posición de golpe sin sacar la vista del hierro, me di cuenta que sin haber podido ser su ayudante, el estaba dispuesto a ser mi mejor ayudante, y nos perdimos en el tiempo mezclados con una gran emoción en un tintinear de martillos, hasta que al volcar mi martillo se detuvo y con una gran sonrisa en la cara me dijo: VISTE, ASÍ ERA. Y ahora recordando esto me pregunto quien era el ayudante, quien el maestro o es que en algun momento se deja de ser ayudante.
Emocionante historia Don Miguel!!!
Gracias por recuperar esto C2Mi
PD: si no querías respuestas en tu thread pedile a los mods que la borren, no hay drama.










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